cancer_de_mamaLaura era feliz, lo tenía todo para serlo, o al menos así lo sentía. A veces se quejaba de cosas que luego comprendió que no tenía la mínima importancia, cosas mínimas por las que ella sufría. Pero cierto día mientras se duchaba, su vida y su percepción de ella cambió por completo. Laura estaba haciéndose una exploración de senos y notó un pequeño bultito.
El estómago le dio un vuelco y en cuestión de segundos sintió que todo se derrumbaba ante ella. Sólo quería ir al médico y que le dijesen que tenía en su cuerpo. Cuando acudió a él, este le diagnosticó lo que se temía, cáncer de mama.
Esta es la historia de Laura, pero puede ser la historia de muchas mujeres que han sufrido o van a sufrir esta enfermedad. Es muy fácil decirlo, pero ante el cáncer de mama no debemos perder la esperanza, ya que el 90 por ciento de los casos se curan sin problemas.
Obviamente, lo primero que sentimos es miedo e incertidumbre. Nos cuenta Laura que una de las cosas que más le impresionó comprobar es lo ajeno que nuestro cuerpo de nosotros, de repente se convierte en nuestro peor enemigo y debemos iniciar una lucha contra él. Efectivamente, va contra la enfermedad, pero no deja de ser algo creado por nuestro cuerpo sin consentimiento.
Los médicos suelen poner al tanto al paciente de su situación, esto es importante para comprender a qué nos enfrentamos y sobre todo para que psicológicamente entendamos que las consecuencias de los tratamientos tienen su razón de ser y estemos preparadas para sobrellevarlas.
Después Laura tuvo que comenzar el tratamiento de quimioterapia y lo que más le molestaba era perder el cabello. Tuvo que tomar la decisión de optar o por una peluca o un pañuelo. En un arranque de rebeldía contra la enfermedad decidió no comprarse una peluca, sino dos, se dijo a sí misma que si tenía que llevarla prefería dar un cambio de look cuando le apeteciera y le quitó hierro al asunto.
Una vez comenzado el tratamiento tuvo la gran suerte de encontrar a una chica en su misma situación, pero que llevaba varios meses tratándose. Esto le hizo más llevadera la enfermedad pues compartir tus sentimientos con otras personas ayuda a no hundirse en la incertidumbre.
Laura tenía momentos de bajones, el tratamiento fue duro, pero comprobar como muchas de sus compañeras se estaban recuperando fue muy motivador. Su familia y saber que no era el fin le ayudaron a sostener la positividad.
Es muy importante y en la historia de Laura se demuestra, el diagnóstico precoz, por ello no debemos tener miedo a explorarnos, es algo que debemos hacer cada poco tiempo, crearnos una rutina semanal y dedicarle unos minutos a comprobar que nos dice nuestro cuerpo.
Si no tenemos claro como hacerlo, hay cientos de sitios en internet, además de vídeos explicativos, pero lo ideal es acudir a nuestro médico y que nos explique con detalle el modo y sobre todo no asustarnos tanto, el cáncer de mama no siempre gana la guerra, cada vez son más estudios favorables los que se realizan en medicina y al igual que Laura otras muchas mujeres han dejado atrás una etapa dura y de superación.
Si tienes tu propia experiencia en este sentido puedes compartirlo con los demás en comentarios, pues una simple palabra puede ayudar mucho a una mujer que esté en la misma situación.

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