Como os comentaba en el articulo anterior, voy a ir dando pinceladas de cosas que nos ayudarán a vencer el pánico y en el artículo de hoy os voy a enseñar unas claves para poder domesticar al pánico.

Lo primero que debemos hacer es aceptar que tenemos pánico. Si si, como lo oís!!! nos guste o no, él se ha instalado en nuestras vidas y se manifiesta con ataques de pánico. Yaaaa, ya se que es difícil aceptarlo y que no te gusta y no lo quieres. Incluso habrás dicho alguna vez..”no se lo recomiendo ni a mi peor enemigo”.

Incluso me atrevería a decir, que sabiendo que lo que tienes son trastornos de pánico, te haces mil chequeos médicos para demostrar que tienes algo, una enfermedad rara, pero que algo tienes porque te encuentras fatal. Y siiii tienes algo, pánico.

Se que es muy vivir con él e incluso aceptarlo. Echas de menos tu antigua vida en la que no le conocías, en la que vivías tu antiguo yo y lamentas incluso a personas que has perdido de tu lado por culpa del pánico. Le hablas y le dices que se marche, que te deje tranquilo, que quieres volver a tu antigua vida, pero no, él sigue ahí.

Y empiezan los por qué….. ¿por qué a mí? ¿por qué esta aquí? …etc. Pues bien, porque tus pensamientos y tú lo habéis construido así. Tienes que pensar que al final, simplemente se trata de ansiedad y solo eso. Síiiiiiiiiiii es cierto que algo aterrador, algo que no te deja hacer tu día a día, pero tú lo has diseñado.

Cuando te hablo de la aceptación, no te digo que le quieras ni que te guste, simplemente que busques un equilibrio entre tus emociones para que se centre.

Lo segundo que debemos hacer es controlar la respiración. Cuando nos viene el pánico, lo primero que tenemos que hacer es pararnos durante unos segundos y ver como estamos respirando. Seguramente tendremos una respiración rápida y con dolor en la parte del pecho. Pues bien, es el momento de controlar esa respiración!!!.

Para ello, sin levantar los hombros, pon tus manos en el abdomen e inspira profundamente, tu barriga se hinchara, lo notas?? retén el aire dentro durante 4 segundos y espira todo el aire hasta que el abdomen vuelva a su posición normal. Vuelve a repetir esta operación como mínimo durante 5 veces.

Con ésto, estarás calmando el pánico que tienes dentro y relajando tu cuerpo y tu mente. Además, podrás hacerlo tantas veces quieras!!!

El tercer paso que tenemos que hacer es dejar al pánico que pase!!! Tu cabeza te dirá de vez en cuando: Eoooooo estoy aquí!! soy tu pánico!!! ven conmigo!!!! pero no…. tú mira para otro lado, ignorale!!!! haz como si nadie te dijera nada!!!. Te acuerdas, cuando tu mamá te decía… hijo, haz los deberes y tú hacías que no la oías porque no te apetecía hacerlos?? pues eso es lo que tienes que hacer ahora!!! . Noooooooooo los deberes no, bueno eso igual también, lo que tienes que hacer es ignorar a tu pánico!!!. Tú puedes!!! inténtalo!!!

El cuarto paso es dejarle que se vaya. Al principio, cuando conoces el pánico, tienes la sensación de estar día tras día viviendo con él y con un dolor muy fuerte en el estómago. Tienes la sensación de miedo constantemente, pero solo es casi porque aunque no te lo creas, el pánico también se cansa de asustarte y no puede estar todo el día contigo.

Por ello, tienes que tener algo en tu mente que te repetirás tantas veces como necesites para que se grabe en tu cabeza: “SE ME PASARÁ”.

Ánimo!!! Esto os ayudará a entender un poquito más lo que os pasa, pero tener algo claro ” SE OS PASARÁ”.

Un fuerte abrazo,

Patry

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