Algunos sentimientos y pensamientos sobre la envidia.

Cuando se siente la envidia se puede pensar algo cómo:
Tomas de poder: “Me tiene que necesitar solo a mí y nada más que a mí.”

Lo material: Cómo abra hecho para tener lo que tiene.

Comparaciones: Se vive riendo y no tiene dónde caerse muerta.
La pareja que tiene no sé cómo la consiguió.
No soporto mas, Justo era lo último que me quedaba y se lo llevó.
Detesto que siga escalando, parece que no tiene límites.
Quiero vestirme mejor que ella, así seré centro de las miradas.
Todo le sale bien porque es una manipuladora.
Y la lista podría ser interminable…

Cuando sentimos que nos envidian, la gente podría decirnos cosas cómo:

¿Por qué necesitas tener tantos amigas/os? Si me tienes a mí.
Y ¿Cómo conseguiste ese puesto si vos no sabes nada de eso?
Tienes que tener cuidado porque en cualquier momento lo vas a perder.
¿Estas seguro/o segura que el o ella realmente te aprecia?
No se si te conviene correr riesgos, auque tengas todo tan planeado.
No hagas planes parque que, si siempre la vida es la misma.
No vallas a esa entrevista, siempre hay mejores.
Y si, seguro que te dio el puesto porque esta detrás de ti.
Te queda bien ese atuendo pero no sé que es, no creo que sea el ideal.
No te pongas tan contento/así que estás empezando.
Y la lista podría ser interminable…

La envidia es tan común y tan vieja como el planeta, y creo que se ha naturalizado horrorosamente, bajo el disfraz de buenas intenciones y buenos deseos.
Es tan sutil que no nos damos cuenta que estamos viviendo un episodio interno de envidia full time. Quien más quien menos, ha sentido envidia, están los que dicen que sienten una sana envidia por el prójimo…mmmmm ¿será tan así?
Según especialistas, la envidia nace cuando el niño siente un vacío de afecto por X motivos, este vacío lo hace sentir perdido y cree que su familia no lo ama, o la abandona.
Más allá de teorías y posibles causas ¿Qué se puede ser con este virus sentimental?.

En realidad ver hacia lo externo constantemente, compararse, mirar solo lo bueno de los demás, estar atento a todo lo que acontece a nuestros compañeros, camaradas, familiares, conocidos, amigos etc., si lo han logrado, si poseen, si son felices, y sentimos que nosotros no podemos, que nuestra vida es un caos, que es rutinaria y que somos así y no podemos cambiar, entonces obviamente que la envidia se apoderará de nuestro estado de ánimo.

La gente que cree, que siempre cree que no tiene, o no puede, o no soporta lo que le pasa, seguramente vivenciará un estado de envidia, que no le permitirá disfrutar todo lo que halla logrado y mucho menos superarse.
Cada persona es artífice de su propio destino, nos guste o no, si tiene lo que tiene, es porque se lo ha propuesto, nos guste o no, lo que los demás poseen, dinero, amor, salud, alegría, lo que sea, lo tienen porque han decidido vivir esos momentos.
Hay un antiguo proverbio oriental que dice: si quieres saber como pensabas ayer, observa tu vida hoy, si quieres saber como será tu vida en el futuro, piensa hoy!
Los complejos de inferioridad, la ira, la bronca, el no soporto, todo es derivado de un mismo patrón de pensamiento y es el “yo no puedo” “yo no valgo” que hemos grabado en el inconciente a fuego lento y seguro, que se ve manifestado en todas las áreas de la vida.
Cuando no soportamos a una persona simpática, que siempre está dispuesta a oír, o a darse, cuando el que el otro sea quien fuere, esta mejor, que la vida le sonríe de alguna manera y sentimos bronca, entonces estamos en el horno de la envidia.
Se puede salir fácilmente de esta rueda de envidias, es siendo auténtico, pensando y poniendo toda la energía en mí misma, en todo lo que si quiero, más allá de que hoy no lo ha podido lograr, mas allá de que hoy he tenido una derrota, no importa, seguiré decidiendo ser mejor persona pero para mi mismo, no para agradar a nadie, siempre habrá quien me ame, y siempre habrá quien me odie, la vida es constante cambio y hoy decido dar lo mejor de mi, lo aprecien o no, lo importante es que yo siento paz, sabiendo que soy conciente de que lo hago, porque lo siento y porque soy auténtica conmigo misma y luego con cada persona o situación.
La envidia jamás se apodera de las personas llenas de agradecimiento, llenas de amor por la vida, he conocido personas que no trabajan haciendo lo que realmente les gusta, pero son tan agradecidas, que da gusto observar como realizan cada tarea, y la hacen única, irrepetible, es maravilloso ver a personas agradecidas en acción, porque brillan tanto, a veces, sin tener absolutamente nada de lo que otros podrían creer que es lo imprescindible. Manos a la vida entonces!!!!

María Cristina Hernández.

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