75g de queso parmesano en un trozo

50g de mantequilla

200g de leche entera

20 g de levadura de panadero

375 g de harina de fuerza

10 g de sal

Partir el queso parmesano en trocitos, echarlos en el vaso de la TM y rallar a velocidad 10 durante 4 segundos. Sacar y reservar.

Aclarar y secar el vaso de la TM.

Echar la mantequilla en el vaso y triturar a velocidad 5 durante 2 segundos.

Derretir al mantequilla triturada durante 2 minutos, a 90º velocidad 1.

Añadir 200 g de leche entera. La temperatura de la TM debería estar a 37º.

Añadir la levadura, la harina, la sal y el queso parmesano. Mezclar a velocidad 5 durante 3 segundos.

A continuación programar 4 minutos, velocidad espiga.

Sacar la masa a una superficie limpia y estirar con el rodillo hasta que sea del tamaño de un folio rectangular.

Con los dedos de ambas manos, ir presionando con fuerza por toda la superficie, haciendo hoyitos en la masa.

Cuando está toda la superficie cubierta de hoyitos, doblar la masa por la mitad, girarla 90º y estirarla otra vez hasta que sea de tamaño folio y volver a repetir el proceso de hacer hoyitos con los dedos.

Poner la masa en un cuenco, tapar con un paño de cocina limpio y húmedo y dejar reposar en un sitio templado durante 30 minutos.

Encender el horno a 200 grados

Sacar la masa del cuenco y volver a repetir el proceso del estirado, presionado con los dedos y doblado. Dejar reposar otra vez en el cuenco cubierto durante otros 30 minutos.

Dividir la masa en dos mitades y estirar cada una hasta formar dos rectángulos de 30 cm de largo. Cortar cada rectángulo en tiras de 1 cm de anchas y 30 cm de largas.

Con las manos enrollar cada tira para formar unos palitos largos y finos – forma de colines (o grisines como los llaman en Italia)

En cada palito presionar uno de los extremos hasta que quede como una cucharilla.

Poner los palitos en una bandeja de horno antiadherente (lo suficientemente grande para que quepan bien estirados, y dejar reposar durante 10 minutos.

Meterlos al horno durante 10 a 15 minutos, hasta que estén doraditos, pero como cada horno es diferente, vigilad para que no se tuesten demasiado!

El resultado es estupendo. Se pueden servir como aperitivo, o acompañado a una crema de verduras o a una ensalada.

Si os sobraran de un dia para otro,dicen que con ellos sale un pan rallado buenísimo, pero nunca nos sobra ni uno para probar.

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