Los ejercicios físicos deben adaptarse a la edad y a la capacidad de resistencia de cada persona para evitar que el sistema inmune se debilite a causa del sobreesfuerzo.

Está demostrado que el ejercicio físico intenso produce una situación de estrés oxidativo en el organismo como resultado de un mayor consumo de oxígeno y un fuerte aumento de radicales libres que sobrepasa  los mecanismos de defensa.

Curiosamente, cualquier actividad física intensa origina una respuesta inmune en el cuerpo, similar  a la respuesta de fase  aguda inducida por una infección. En la mayoría de los casos esta situación se traduce  en inflamación muscular y articular,y en una mayor predisposición a contraer enfermedades de las vías respiratorias altas,efecto que  se acentúa  aún más en los deportistas que se someten a entrenamientos fuertes.A la larga este estrés físico altera las funciones orgánicas y envejace el cuerpo, aunque por fuera no se note.

Para elaborar una rutina apropiada para cada persona, teniendo en cuenta la edad, peso, salud y experiencia haciendo ejercicios, es  necesaio el asesoramiento de un entrenador profesional, un  médico y un nutricionista, ya que la alimentación también es un factor clave para mejorar el rendimiento físico y evitar la oxidación del organismo.

No obstante, no se puede  olvidar  que la moderación y la progresión en el entrenamiento son las reglas de oro de la práctica deportiva antiedad.

En los casos de sobrepeso es recomendable el ejercicio metódico y gradual, también se aconseja complementar el ejercicio con una dieta adecuada prescita por un especialista.

Los deportes que favorecen una actitud cooperativa y un propósito de confraternidad multiplican los  beneficios antiedad del ejercicio. Las discusiones  que en ocasiones aparecen  en los deportes competitivos, muchas  veces son motivo de rencillas y peleas ello  reduce las ventajas del ejercicio físico porque favorece el aunmento de radicales libres bloquea la mente y produce fatiga.

No todas las personas tienen la misma actitud frente  a los deportes. Mientras para algunos  jugar al fútbol o a baloncesto es relajante, para otros puede ser motivo de estrés.

Por lo tanto  cuando la práctica deportiva provoque conductas agresivas, es mejor escoger otras alternativas que garanticen  un buen carácter bajo cualquier circunstancia. Por ejemplo, el senderismo, la bicicleta o el patinaje, tienen menos posibilidades de provocar estrés, ya  que desarrollan  el espíritu cooperativo al mismo tiempo  que permiten disfrutar de la naturaleza o la ciudad.

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