Son digestivas, ligeras, aportan vitalidad, evitan problemas de intolerancias  y alergias, y reducen el colesterol, la hipertensión, la celulitis y la retención de líquidos… ¿Quién da más?

La leche de vaca es uno de los alimentos más completos que existen. Sin embargo, al igual que la carne y el pescado, es cierto que cuando esa leche no procede  de la agricultura ecológica, contien restos de antibióticos y hormonas que se dan a los animales para eliminar los gérmenes y acelerar su creciemiento. Además,  aunque tradicionalmente se dice  que es imprescimdible para combatir la osteoporiosis, hay teorías que difieren de ello.

MITOS DE LA LECHE DE VACA
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Expertos en nutrición natural afirman que un exceso de proteínas y leche animal  en la dieta puede provocar pérdida de calcio en los huesos, porque las proteínas animales  acidifican la sangre (la vuelven ácida), una situación que el cuerpo  intenta compensar enviando calcio que es un mineral alcalino, desde el lugar donde lo almacena: los huesos. Asimismo, muchas personas  tienen dificultades para digerir la lactosa, que son los azúcares de la leche animal. Por todo ello, en los últimos años se ha hecho muy popular la elaborada con semillas de soja, que ya se puede encontrar en cualquier supermercado.Sin embargo no es la única alternatica vegetal a la de vaca. También hay leche de almendras, de arroz, de avellanas o de avena. Todas ellas resultan muy digestibles, ligeras y nutritivas. En general, su comsumo es beneficioso para cualquiera con tendencia a retener líquidos o a acumular celulitis, así como en periodos con bajones de vitalidad. Tambien se recomienda a los niños  con problemas de asma o mucosidades.

-LECHE DE ARROZ

Es altamente digestiva y por tanto, está muy indicada para personas con estómagos delicados. Su sabor muy dulce y refrescante, la hace ideal para los niños. Contine magnesio y ácidos polinsaturados, que la hacen compatible con las dietas bajas en calorías. Además es depurativa y ayuda a eliminar los depósitos  grasos. Al no contener gluten, los celíacos pueden tomarla sin problemas. ¡ OJO ! se debe evitar su consumo si se tiene tendencia al estreñimiento porque es muy astringente.

-LEHE DE ALMENDRAS/AVELLANAS

Muy ricas en minerales, especialmente fósforo, potasio y calcio, y en vitamina A. Dulces y sabrosas, son las más energéticas de todas ( contienen aproximadamente el doble de calorías por cien gramos que las demás leches vegetales). Por todo ello, suelen recomendarse a niños, enfermos y madres lactantes. Astringentes, combaten la diarrea y son aptas para intolerantes al gluten. Previenen la osteoporosis y ayudan a controlar el colesterol. ¡OJO! contienen azúcares de rápida absorciónpor lo que es mejor  no abusar y prescindir de las marcas que llevan azúcares añandidos.

-LECHE DE AVENA

Altamente nutritiva ( que no es sinonimo de calórica), la leche de avena tiene un sabor muy suave que hará las delicias de los que no acaban de “encontrarle el punto” a las bebidas de soja. Es una buena opción para los estudiantes y personas con estrés, insomnio y problemas digestivos derivados de la ansiedad, ya que contiene muchas vitaminas  del grupo B, que calman los nervios. De fácil digestión, aporta fibra, por lo que reduce los niveles de colesterol. Evita la retención de líquidos y  es de gran ayuda durante las enfermedades y convalecencias. ¡ OJO ! si se toma en sustitución de la leche , a veces hay que diluirla en agua para  que quede algo más líquida en su textura.

-LECHE DE SOJA

La leche de soja es la más conocida y fácil de encontrar  en cualquier supermercado. Es baja en grasas y rica en hierro, isoflavonas ( estrógenos naturales) y proteínas vegetales, lo  que ayuda a conservar los hueso fuertes y previene los síntomas de la menopausia. También es recomendable para mantener a raya el dolesterol y la hipertensión , una buena idea elige las marcas que vayan enriquecidas  con calcio pues la leche de soja no contiene suficiente cantidad. ¡ OJO! si la compras de sabores ( fresa, vainilla o chocolate), vigila , leyendo su composición, que no contenga demasiado azúcar añadido. Esto es fundamental en el caso de los diabéticos.

 

 

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