La cocina no solo son buenos aromas, especias surtidas, frescas verduras, o exquisitos platos elaborados, la cocina tiene momentos, angustiosos, otros mágicos, algunos aburridos y otros Express.
Hoy dejo unos de los tantos momentos en que hay en las cocinas:

Cocinando para la familia.
Ella había salido de compras muy temprano, hoy era un día muy especial, su hermana con sus sobrinos venían a visitarla después de mucho tiempo, el entusiasmo por llegar cuanto antes a la cocina era apremiante, casi inaguantable.
Empezó lavando morrones y cebollas, se percató fehacientemente, que no faltara el ajo, y puso en su equipo de música, un CD que tiene los temas que la inspiran a cantar en el mientras tanto.
Aceite y sal, pimienta y orégano, pensaba y tarareaba una canción: Como le digo a un catalán estoy tratando de crecer y de no sentar cabeza…
Saltó las cebollas, los morrones y una olla estaba preparada para poner unos buenos fideos a hervir.
Su hermana adoraba sus salsas y pensaba que bueno sería hacer una rica y abundante salsa hoy.
Destapó un buen vino, tomó un sorbo, era su estímulo de cocinera, y lavaba los utensilios, sacaba los restos de basura, la música seguía: todavía me emocionan ciertas voces, todavía creo en mirar a los ojos….
Se oyen voces, su sobrina irrumpe en la cocina y la abraza, el aroma a salsa roja atrae a todos y el pan recién salido del horno empieza a polular por todas las manos, que después de un saludo muy rapidito, se ¡lanzan a la salsa!
¡Cuidado no se vallan a quemar! Gritó con un grito de alegría y de cariño.
La mesa estaba lista, los fideos también, la familia comentaba los sabores y la charla recién se empezaba a cocinar pero entre copas y sabores.

María Cristina Hernández.

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