A la hora de tomar el clásico mate Argentino, podríamos enumerar una y mil maneras, según el gusto de quien lo prepare o a quienes tengamos de invitados.

Los mates de madera cálidos y rústicos, los de metal o cerámica, los artesanales, todos ellos tienen su magia. Pero la cuestión se complica cuando queremos que el mate tenga esa espumita característica, que no queme pero tampoco esté frío, amargo o dulce, tiene que prepararse bien para poder disfrutar un buen tiempo sin cambiar la yerba.

Hay quienes no dejan hervir el agua, otros la hierven y le ponen un poco de agua fría para lograr la temperatura ideal.

Hay quienes dicen que es importante, una vez puesta la yerba, tapar con las palmas de la mano la boca del mate y sacudirlo un poco para que el polvillo quede arriba.

Conocí gente que tamizaba la yerba para sacar ese polvillo.

Hay  quienes mezclan las yerbas en cuestión y otros dicen que es mejor poner azúcar en el fondo del mate antes de cargarlo con la yerba.

Los que gustan tomar mate amargo, jamás usan el mate para tomar luego el dulce, tienen mates por separado para cebar.

Están los que le ponen a la yerba  otras hierbas como menta, cedrón o burrito que le da un toque de sabor diferente.

Los que estudian por las noches suelen poner una cucharadita de café y lo ceban así.

Los días de mucho frío se suele agregar miel, y hasta hay el característico mate de leche.

Infaltable los días de verano, y sobre todo en el norte de Argentina, el Tereré, que es un mate igual a todos pero el agua está helada y lleva mucho limón.

Hay quienes gustan de ponerle a su brebaje, cascaritas de limón, naranja o mandarina, ahora empezaron a salir las yerbas con esos ingredientes.

Hay muchísimas maneras de cebar un buen mate, me gustaría que me contaras cual es tu forma de preparar ese rico y exitoso matecito, y vamos compartiendo secretos y recetas para probar otros gustos.

A la hora de tomar mate, solos o acompañados, lo importante es tener esos minutos de total libertad y decir: “ me voy a tomar unos mates” …¿gustas uno?

María Cristina Hernández.

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